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Luisa R. Novelúa |
El incómodo cadáver del mediador familiar
se entremete en todas las conversaciones, en un intento vano de resolver el
sinfín de conflictos enquistados que se enconan en las noches de luna llena.
Nadie
sabe cómo ha llegado hasta allí, ni por qué, y menos aún, para qué sirve esa
profesión absurda con la que siempre se presenta. Les desconcierta que no caiga
en el desánimo, a pesar de las miradas hostiles, de los murmullos a su paso, del
calor sofocante, de la lluvia insidiosa.
Pero
a él los retos le motivan. De hecho, cuando eligió destino definitivo no tuvo
ninguna duda: Comala.
"En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver..."
ResponderEliminarAlgún día ahí te veré, amiga. Besotes.
Muchas gracias, guapa. Un besazo.
EliminarHola Luisa, veo que las musas no te abandonan aunque la historia haya de versar sobre cadáveres incómodos. :)
ResponderEliminarEspero que alguna de estas semanas que restan recibas una llamada como premio a tu dedicación y trabajo. Un besazo desde mis palabras y un fuerte abrazo.
Muchas gracias por tus buenos deseos, Laura. Besos.
EliminarBuen destino para un muerto, allí no se va a aburrir.
ResponderEliminarPara mí fue un reto imposible, pero ya veo que no se te resiste nada. Muy bien colocado tu mediador.
Un abrazo
Alli tiene trabajo eterno, jejeje.
EliminarMuchas gracias, Nieves. Besos.
Excelente Luisa. A mí la frasecita no me ha inspirado, paero veo aue a tí ese incómodo cadaver te ha motivado bastante.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Nani, a mí tampoco me gustaba la frase. Estuve a punto de "pasar". Pero al final vino Pedro Páramo a rescatarme de la desmotivación, jejeje.
EliminarUn besazo y gracias por la visita.
Pues agradecido quedo al tal Pedro Páramo porque el relato se agradece y me parece muy original. Mucha suerte :)
ResponderEliminarMuchas gracias, Juan Antonio. Un abrazo.
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